María de los Ángeles Sánchez y Ximena Sandoval

Caranca: Un centro multidisciplinario con corazón

2.000 atenciones al mes

Las 5 Lecciones Más Importantes

🤝 Colaboración y equipo: Un buen ambiente de trabajo hace todo más fácil, especialmente si es amable y colaborativo, confiando en el equipo y evitando jerarquías rígidas.

💍 ¡Busca bien a tu(s) socios! Elegir un socio que te complemente y te desafíe es clave para el crecimiento mutuo.

🌿 Adaptación y flexibilidad: Ser flexibles y adaptarse a los cambios es crucial para que tu emprendimiento sobreviva.

🌟 Enfoque en el usuario: Priorizar siempre las necesidades del paciente, manteniendo una visión integral y humana en el tratamiento de un paciente.

😎 Si puedes, parte antes: Comenzar con una base de clientes previa facilita mucho el inicio del emprendimiento.

Centro Caranca

Caranca es un centro multidisciplinario enfocado en el desarrollo infantil, fundado por María de los Ángeles Sánchez (Terapeuta ocupacional) y Ximena Sandoval (Fonoaudióloga). Ofrece servicios de terapia ocupacional, fonoaudiología y psicología, con un enfoque integral tanto para los niños como para sus familias. Su equipo de profesionales trabaja de manera colaborativa y flexible.

País

Chile

Fecha de Inicio

1 de abril de 2018

Links

La historia de

Centro Caranca

¿Quién está detrás de Caranca?

Somos María de los Ángeles Sánchez (Terapeuta ocupacional) y Ximena Sandoval (Fonoaudióloga) y estamos las dos detrás de Caranca.

Aunque estudiamos en el mismo lugar, no nos conocimos en ese entonces, sino en nuestro primer trabajo después de la universidad. Ahí nos llevamos bien, compartimos casos y la experiencia de ser recién llegadas en un centro multidisciplinario que nos gustaba mucho.

Después, aunque salimos de ahí por distintos motivos, seguimos compartiendo espacios en otros centro en Recoleta, Huechuraba, y el Programa de Integración Escolar en colegios municipales. Siempre mantuvimos el nexo entre nosotras con derivaciones de pacientes y nos acompañamos en el crecimiento profesional, comentando lo bueno y lo malo.

Somos nosotras dos las que dirigimos Caranca, tomamos todas las decisiones, supervisamos lo que pasa y guiamos a la gente que trabaja acá. Nuestra vida laboral ha estado entrelazada de una u otra manera antes de Caranca.

profesional de fonoaudiología

Justo antes de Caranca, arrendábamos oficinas en el mismo edificio, lo que nos permitía atender a niños en común. Ellos subían las escaleras para ir de una terapia a la otra, así que ahí fue cuando dijimos: ¿y por qué no hacemos algo juntas?

¿Qué es Caranca y cómo se les ocurrió la idea?

Caranca es un centro multidisciplinario enfocado en el desarrollo infantil que comprende terapia ocupacional, fonoaudiología y psicología. Lo que nos caracteriza es que somos de distintas áreas profesionales que miramos de manera integral al niño, tanto al paciente menor de edad como a su familia en conjunto.

La idea de crear Caranca surgió cuando salimos de la universidad y trabajábamos en nuestro primer centro. Nos gustaba mucho nuestro trabajo, pero no tanto el ambiente laboral ni la administración. Siempre pensamos en hacer un centro amable y transparente, tanto para las personas que trabajan acá, como para los papás.

En nuestro rubro, es común que se trate de llenar el centro con niños sin importar mucho la experiencia de los profesionales. Nosotras aprendimos mucho en nuestros primeros trabajos, pero a veces sentíamos que teníamos muy poca experiencia para atender pacientes solas y eso es algo que hemos evitado en nuestro centro, ya que no nos parece ético.

Queríamos formar un lugar amoroso y respetuoso no solo con los usuarios, sino también con los profesionales, algo que a veces es difícil de equilibrar ya que no siempre congenia con la rentabilidad del centro.

Cuando abrimos Caranca, contactamos terapeutas e hicimos un equipo. Incluso había una terapeuta más joven, pero le pedimos que acompañara nuestras terapias para ir aprendiendo. Nuestra idea era mantener lo bueno de nuestra primera experiencia laboral, pero mejorando el ambiente para los profesionales y quitando esa imagen de jefe y empleado. Aquí somos autónomas, independientes y confiamos en el trabajo de las profesionales del centro.

niños jugando centro desarollo infantil

¿Cómo armaron lo que tienen hoy?

Armamos lo que tenemos hoy a partir de las derivaciones y redes propias que ya teníamos antes de formar el centro. Siempre hemos sido claros con las profesionales que se unen a nosotros, explicándoles que no les aseguramos llenar su horario y que la idea es que también traigan sus propias derivaciones.

Nuestro modelo de negocio es un híbrido entre centro y consulta. Rentamos un espacio y cobramos a las profesionales un monto fijo mensual por el uso de la sala. Esto nos permite pagar el arriendo y tener un poco de plata extra para mantención. A diferencia de una consulta donde uno trabaja solo, aquí tenemos un equipo con el que hacemos reuniones, compartimos casos y experiencias. Pero a diferencia de un centro tradicional, no cobramos tanto para ser más justos con las personas que trabajan con nosotros.

Para armar el centro, primero elegimos un nombre y lo patentamos como marca. Hicimos una página web con nuestra visión, el rol de cada profesional, etc. Buscamos profesionales interesados en el proyecto, priorizando tener un equipo multidisciplinario con una visión integral de los usuarios. Es fundamental que los profesionales sean flexibles en sus tratamientos y sepan trabajar en equipo, entiendiendo que un paciente puede necesitar de distintas especialidades para su desarrollo. Lo clave es priorizar las necesidades del usuario.

Más allá del lugar, nombre y página web, lo importante ha sido presentarnos como Centro Caranca en reuniones y contextos profesionales. Esto ha hecho que el boca a boca se expanda. Hicimos tarjetas de presentación para repartir y durante la pandemia creamos una cuenta de Instagram, pero antes de eso, siempre han llegado pacientes por referencias.

¿Cómo consiguieron sus primeros clientes?

Bueno, la verdad es que nosotros teníamos nuestra base de clientes trabajando por separado, entonces nunca tuvimos que hacer mucho esfuerzo con Caranca porque nuestra misma base quedaba contenta con nuestro trabajo y nos fue derivando pacientes.

La única circunstancia en que tuvimos que buscar clientes fue en la pandemia, porque se cerró todo. Lo que hicimos fue generar un servicio de charlas online, para que Caranca no cerrara. Pagamos publicidad en Instagram, difundíamos por los chats de los colegios y por conocidos. La verdad es que nos sirvió para que Caranca fuese visualizado, y para seguir activas.

En ese momento fue importante, porque muchos centros que conocíamos desaparecieron con la pandemia. Caranca nunca desapareció. De hecho, el lugar que arrendábamos nunca lo entregamos, hicimos unas acomodaciones y eso también permitió que apenas pudimos reabrimos el centro con las medidas sanitarias necesarias.

Mantuvimos reuniones con el equipo online, hicimos talleres, nos juntamos mucho. Sentíamos una gran responsabilidad porque había diez personas que dependían de ese espacio. Aprendimos en conjunto a hacer sesiones y atenciones online. Al principio no teníamos idea, pero fuimos creciendo acompañadas, eso marca la diferencia.

Ahora, un par de años después de la pandemia, siguen llegando los pacientes por derivación y volvimos al modelo antiguo de trabajo.

Construcción centro de terapia CarancaConstrucción centro de terapia Caranca

¿Cómo afrontaron las áreas donde no eran expertos?

En todas las áreas que no somos expertas, como finanzas, marketing, legal o tecnología, hemos tenido que aprender un montón. Todo ha sido súper intuitivo y entrelazado con nuestra vida personal. A veces hemos pecado en preguntar mucho a algún amigo abogado o contador en vez de asesorarnos de verdad.

Ya tenemos experiencia de cómo funciona este modelo, pero sabemos que hay que hacer ajustes para profesionalizar esas áreas. La entrevista nos vino bien para mirarnos y ver hacia dónde vamos. En finanzas, negociación y administración necesitamos mejoras importantes.

La parte administrativa la hacemos nosotras con el tiempo que queda después de atender pacientes, pero es muy importante para mantener todo ordenado. Llevamos 6 años, y sentimos que tenemos que "ponernos pantalones grandes" y ordenar algunas cosas para poder seguir creciendo como marca.

¿Necesitaron financiamiento para comenzar?

Para partir, conseguimos prestado un poco de capital para comprar equipos de terapia, que es la principal inversión para ejercer nuestro trabajo. Pero nada más después de eso, ya que el negocio fue funcionando con su propio flujo de caja.

Para la parte de fonoaudiología era inversión baja porque es principalmente la voz, pero terapia ocupacional es más caro para instalarse porque los materiales son muy específicos.

Alguna vez pensamos en postular a capital abeja, pero al final no lo hicimos no estábamos funcionando como entidad legal en ese momento.

Dos emprendedoras construyendo su oficina

¿Cómo va el negocio actualmente?

Nosotros estamos bien en general, nos llegan pacientes y podemos darnos el lujo de decir "No" en caso de estar muy topados.

En los colegios, la terapia ocupacional ha tenido un boom, y eso ha sido beneficioso para nosotras. Recibimos muchas derivaciones de los colegios, desde el ciclo inicial hasta la básica, lo cual es el fuerte de nuestro centro en este momento.

Eso sí, creemos que le podríamos sacar más provecho a Caranca arrendando espacios, porque hay días que tenemos espacios vacíos. Sin embargo, pocos de los profesionales jóvenes se arriesgan a arrendar un espacio fijo si no tienen pacientes. Tenemos que buscar alguna fórmula que nos permita crecer más.

En cuanto a la cantidad de atenciones, nuestra medición de mes vs el mismo mes del año anterior siempre hemos ido creciendo desde que partimos, lo cual nos tiene muy contentas.

Profesional haciendo terapia infantil

¿Qué desafío importante se encontraron en el camino y cómo lo solucionaron?

Un gran desafío que enfrentamos fue cuando tuvimos que dejar las casa anterior que arrendábamos y mudarnos a nuestra oficina actual. En ese momento, todas las terapeutas se fueron y nos quedamos solas, sólo dos del equipo antiguo. Nosotras pensábamos que habíamos hecho un tremendo trabajo en equipo, que dimos la vida durante la pandemia por mantener el centro arriba, y de repente se fueron.

Pero aprendimos que esto va y viene. Pasamos por una etapa de "duelo", pero entendimos que muchas personas que trabajaron con nosotras estaban en su propio proceso, como nosotras lo hicimos antes. Varias se han ido de acá, se han conocido en Caranca y han ido a armar su propio centro. Eso hay que entenderlo, aunque al principio nos dolió bastante.

Nosotras tratamos de generar un equipo estable, porque eso le da estabilidad a nuestros usuarios. No nos gusta la rotación. Pero hay cosas que no podemos controlar, porque la vida de las personas cambia, tienen otros intereses y necesitan sus propios proyectos. Uno va madurando personal y profesionalmente, viendo las cosas desde otra perspectiva.

¿Qué le recomendarían a alguien que está partiendo su emprendimiento?

Le recomendaríamos a alguien que está partiendo su emprendimiento es informarse y formarse, tanto en su propia especialización como en otras áreas, que es algo que quizás nosotros no hicimos lo suficiente. Eso por un lado, y por otro, tener mucha perseverancia y paciencia, que van de la mano.

Cuando uno tiene paciencia y persevera en seguir con su idea, aunque quizás no te haga mucho sentido o se vea un poco loca, si tú crees que eso es lo que hay que hacer o lo que te hace sentido profesionalmente, hay que continuar con eso. Yo creo que esos dos pilares, informarse y tener perseverancia, son fundamentales para alguien que está empezando su emprendimiento.

Dos emprendedoras con su cartel de oficina

¿Qué herramientas, servicios o software son indispensables para su día a día?

Siempre decimos que lo más grave que nos puede pasar como terapeutas ocupacionales o fonoaudiólogos es enfermarnos o tener un problema de salud, porque en realidad, lo fundamental para nuestro trabajo somos nosotras mismas, nuestras cabeza, nuestros razonamiento clínico y los conocimientos.

Si hablamos de herramientas, seguimos haciendo algunas sesiones online a través de Zoom o Meet, principalmente las fonoaudiólogas y psicólogas, eso fue algo que se mantuvo de la pandemia como opción para los que no pueden venir.

La organización de horarios aún la hacemos de forma manual, ya que cada profesional maneja sus pacientes de la forma que prefiere. Hemos visto opciones de tener un software, pero no nos da tanta flexibilidad como lo que hacemos actualmente.

Lo otro es que los pacientes tienden a fidelizarse con la terapeuta que los atiende, más que con el centro. Antes nosotros nos esforzábamos en centralizarlo todo en Caranca, asignarles pacientes a las terapeutas y manejar horarios, pero era un gastos de horas administrativas gigante, así que decidimos dejarle la responsabilidad cada una.

¿Recomendarían algún libro, perfil de redes sociales o sitio web que les haya ayudado a hacer crecer Caranca?

Cuando vimos esta pregunta, se nos vino a la mente los recuerdos de cuando trabajamos en nuestro primer centro juntas. Nos hicieron leer los libros de Humberto Maturana o algunos de sus textos, y eso nos hizo mucho sentido en la manera de ver al paciente como ser humano.

Cuando uno trabaja con gente, prestando servicios, es porque a uno le gusta ayudar, te hace sentido valóricamente. Creemos que es tan importante que nunca se te olvide el por qué elegiste la carrera que elegiste, volver a tu centro, a por qué quieres ayudar.

Es clave mirar a ese niño para poder acoplarte a él y sacarle lo mejor, independiente de que tengas que pagar las cuentas a fin de mes. Nunca olvidarte del inicio, del porqué formaste esto. Con esa visión integral del ser humano, te trae un poco el cable a tierra de nuevo.

Si nos preguntan qué libro recomendamos, sería "El árbol del conocimiento" de Maturana, que siempre nos reconecta cuando trabajamos con otras personas.

Otro muy buen consejo es que el socio que escojas sea alguien que te complemente, no alguien igual a ti. Necesitas que alguien te contradiga y te muestre las cosas desde otra vereda para ir creciendo juntos.

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